lunes, 9 de agosto de 2010

#3. ¿Qué es estar enamorado?

-Irene… -Aitor no sabe cómo seguir, está nerviosísimo. No, lo siguiente. Están ahí, los dos solos, por fin. Él mirando al suelo, ella sin parar de mirar fijamente a los ojos azules que tiene enfrente. Tiene que decirle algo importante, imortantísimo para que se haya tomado tantas molestias en que estuvieran solos… -Irene… Creo que… -Está tan nervioso que no le salen las palabras.

Ella está que no puede más. Se le va a salir el corazón. No puede pararse quieta. Coge las manos de Aitor con las suyas, para intentar darle fuerzas, todo, sin parar de mirarlo directamente a esos ojos que la enamoran desde hace ya tiempo.

En ese momento, siente que el contacto con ella lo calma. Siente que llega el momento. ¿Qué será lo que le tiene que decir? Está tan nervioso… Le entran ganas de abrazarlo, de decirle que no tiene que preocuparse por si le molesta lo que va a decir, que ella nunca se enfadaría con él, que no podría aunque quisiera, porque lo quiere más que a nada en el mundo.

Aitor mira fijamente a Irene a los ojos. Y sonríe.

Qué perfecto es.

-Creo que me estoy enamorando de ti… -Dice por fin.

Enamorado de ella. Aitor. ¿Enserio?

No. No puede ser. Tiene que haber escuchado mal, eso es todo.

-¿Enamorándote de mí? –Consigue decir Irene, sin creérselo todavía. Es que no, no puede ser…

-Sí. –Dice él, muy seguro de sí mismo y de lo que siente. –Cuando estoy contigo siento cosas que no he sentido nunca con nadie. Es… No sé como podría explicarlo. –Aitor hace una pausa, intentando encontrar las palabras adecuadas. Irene siente que se le sale el corazón. De verdad. Se va a marear. Nunca había estado tan feliz como lo está en ese momento. Pero no puede hablar, está paralizada. –Son todo contradicciones. Cuando no te veo te echo de menos, me pregunto cómo estarás, con quién estarás… Pero cuando por fin te veo, me pongo de los nervios, no quiero ni acercarme, me da miedo estar a tu lado… No sé, será por miedo a perderte… No me entiendo a mí mismo. –Sonríe, tímidamente. –Supongo que eso es lo que entiendo por estar enamorado… -Al ver que Irene no dice nada, Aitor se pone un poco más nervioso… -¿Qué es para ti enamorarte?

La chica tarda unos minutos en contestar. Se lo piensa bien. Sabe lo que es estar enamorada. De hecho, lo está de él. Solo tiene que pensar en qué es lo que siente al pensar en él…

-No lo sé… Creo que es pensar en una persona y sentir que lo harías todo por él, no importa el qué. -Los dos se miran a los ojos, entendiéndose con las miradas. -Sentir que lo necesitas, querer que sea feliz. –Irene coge fuerzas y lo mira con más intensidad. –Y eso es justo lo que siento por ti, Aitor. Te quiero.

Vale, ya lo ha soltado. Las manos del chico sueltan las de ella, y la agarran por la cintura. Siente como se pone roja. Pero en ese momento eso es lo que menos le importa. En su mundo solo está Aitor. Aitor y su respuesta. Aitor y sus ojos. Aitor y su boca. Su pelo…

-Yo también, como nunca he querido. Y sí, creo que esa es una buena definición de estar enamorado… Yo siento que hasta podría volar con los pies en el suelo por ti. Lo haría todo, de verdad.

Los dos sonríen. Están felices. Y enamorados, muy enamorados. De verdad. Se acercan poco a poco, cómplices en esta nueva historia que acaba de comenzar. Y se besan. Un beso con el que los dos habían soñado.

Pero un beso mejor que en cualquiera de sus sueños. Perfecto.

sábado, 7 de agosto de 2010

#2. Escribiendo el presente

Cuando escribo puedo crear mundos perfectos, personajes divertidos, historias nuevas… Puedo inventármelo todo y todo es como yo quiero que sea. Puedo tomar todas las decisiones, saber si las cosas que van a hacer los personajes tendrán buenas o malas consecuencias. Puedo saberlo todo sobre el pasado de todos, escribir el presente de cada uno de ellos y poder decidir el futuro milímetro a milímetro. Puedo saber quién es bueno y quién es malo, quién hace las cosas por aprovecharse y quién las hace porque verdaderamente las siente. Hacer que quién a mí me de la gana salga con quién a mi me de la gana. Crear. Sin sustos, todo lo decido yo.


Pero es un mundo que no existe, un mundo imaginario. Y menos mal, creo no es bueno saberlo todo.


En la realidad todo cambia. Sé algunas cosas sobre el pasado… Pero solo las cosas que tienen que ver conmigo y con mí entorno, no lo sé todo sobre todos. Escribo el presente y puedo hacer lo que me dé la gana… Sólo con mi presente, no con el de los demás. ¿Y el futuro? ¿Qué pasa con él? Puedo planear lo que va a pasar, puedo pensar en las consecuencias de mis actos. Pero nunca voy a saber a ciencia cierta lo que me depara el futuro.


Además, no soy la única que escribe esta historia, todos somos autores de este libro, la vida. Todos somos protagonistas de nuestras propias vidas y personajes secundarios en las vidas de los demás. Podemos ser los buenos en las historias de algunos y los malos en las historias de otros. Somos a la vez los que escribimos el cuento, en nuestras vidas, y los que lo leemos, viendo las vidas de los demás.


Esto no es tan sencillo como coger un bolígrafo y escribir. No podemos tachar el pasado ni predecir el futuro. Nunca se sabe lo que viene en el siguiente capítulo y eso puede dar miedo.


Puede que parezca más fácil inventarse un mundo nuevo donde seas quien decide todo lo que pasa y todo pase como tú quieras. Y claro que lo es, es mucho más fácil y mucho más cómodo.


Pero la vida es algo más que un libro. La vida es ilusión, miedo, felicidad, tristeza. La vida es soñar, creer, sentir, luchar por lo que se quiere. La vida es todo eso y mucho más, mezclado. En la vida no estamos atrapados en unas líneas de un cuaderno como los protagonistas de los cuentos que escribo, aquí nunca sabes lo que te espera, eso es lo bueno… Y también lo malo.


Tenemos que saber utilizar el poder que tenemos: Podemos escribir el presente, día a día, paso a paso, en las hojas que llenarán el libro de cada uno. Y eso tenemos que hacerlo lo mejor que podamos, aprovechando el momento, para que al final de nuestras vidas podamos leer el libro y nos sintamos orgullosos del trabajo que hemos hecho.


He ahí la diferencia. Mientras en los cuentos hay un solo autor y los protagonistas hacen todo lo que a éste le viene en gana, en la vida real nosotros somos lo que decidimos qué escribir en nuestros libros, somos los autores de nuestras vidas.


Sí, me gusta escribir... ¿Se nota? xD

domingo, 18 de julio de 2010

1#. S+D

Diego y Selene caminan de la mano por la horilla del mar. Es una noche de verano y la luna, esa luna que tanto les gusta a los dos, ilumina las caras de los dos enamorados. Lo único que escuchan es el sonido de las olas, que rompen fuerte contra la arena.

De repente, Diego se para en seco, sin decir nada. Selene lo mira, sin entender.

-¿Qué te pasa? –Pregunta la chica.

Él no responde. Simplemente, se queda mirando a su novia, sonriente.

-¿Qué te pasa Diego? –Vuelve a preguntar ella, preocupada, mientras se acerca más a su chico.

-Nada, que es todo tan… -Se queda un rato callado, pensando en las palabras adecuadas, pero sin dejar de mirar a su novia. -No lo sé… -Se rinde. –Tú… Yo… Los dos juntos, por fin. En una playa tan bonita… Es que… Me quedo sin palabras, Selene, no sé definir cómo me siento en estos momentos. Es todo tan… perfecto… -Acaba diciendo, mirándola a los ojos.

A ella le da un vuelco el corazón. No le salen las palabras.

Felicidad.

-No tan perfecto como tú. –Le dice al oído.

Se miran a los ojos. Sus bocas están a escasos milímetros. Selene pone la mano en el pecho de su novio y siente los latidos de su corazón, cada vez más rápido. Él acaricia su cara, suavemente, con miedo a que se desvanezca.

-Te quiero. –Susurra Selene, casi sin voz.

Pueden sentir el aliento del otro en sus bocas, que cada vez están mas cerca.

Pero entonces, Diego escapa del abrazo de Selene.

-¿Qué pasa? –Pregunta ésta, confusa.

Diego no contesta. Se ha agachado y está jugando con la arena mojada de la playa.

Selene no entiende nada. ¡Se suponía que se iban a besar! ¿Se va a poner a hacer un castillo de arena justo en ese momento? ¿Es que él no quiere besarla?

Seguro. Tiene que ser eso. Él no la quiere. No le ha gustado cómo es en persona y no quiere nada con ella.

Pero, le acaba de decir esas cosas tan bonitas… Acaban de vivir un momento tan romántico…

Se siente fatal, como si le hubieran robado una parte de ella misma. Y el otro ahí, jugando con la arena como si fuese un crío.

-¿Es que no te gusto? –Consigue decir la chica, casi llorando.

Diego se levanta, sin que se le haya borrado la sonrisa de la cara. Y vuelve a abrazarla. Se miran a los ojos. Están en la posición de antes. Sus bocas más cerca que nunca.

-Nunca voy a dejar de quererte, ¿me oyes? Nunca. Puedes estar tranquila. Pase lo que pase. Siempre seremos tú y yo. –Le susurra Diego a su novia, como si fuese un secreto que no puede contar a nadie. –Y… ¿Cómo puedes pensar que no te gusto? Es lo más absurdo que he escuchado en mi vida. –Dice riendo.

Y la besa. Un beso, dulce, lento, suave, delicado. Romántico.

Como el momento que están viviendo.

Su primer beso. Perfecto.

Selene está feliz, de nuevo. Con él se siente protegida. Sabe que todo saldrá bien. Cree en él. Y lo abraza. Lo abraza con todas sus fuerzas.

Desea que el tiempo se pare en ese instante.

Y vuelven a besarse, esta vez con más intensidad, están más seguros. Se necesitan.

Justo entonces, llega una ola con más fuerza que intenta mojar a la pareja. Ellos salen corriendo para no mojarse y, sin parar de reír, se sientan en la arena, mirando cómo la ola borra lo que antes había dibujado Diego, un corazón grande con una D y una S dentro.

Y en ese momento... Suena el despertador en el cuarto de Selene.



Primera entrada en el blog :)
Y.. ¿Qué mejor para la primera entrada que un fragmentillo de la historia que estoy escribiendo? :)