Diego y Selene caminan de la mano por la horilla del mar. Es una noche de verano y la luna, esa luna que tanto les gusta a los dos, ilumina las caras de los dos enamorados. Lo único que escuchan es el sonido de las olas, que rompen fuerte contra la arena.
De repente, Diego se para en seco, sin decir nada. Selene lo mira, sin entender.
-¿Qué te pasa? –Pregunta la chica.
Él no responde. Simplemente, se queda mirando a su novia, sonriente.
-¿Qué te pasa Diego? –Vuelve a preguntar ella, preocupada, mientras se acerca más a su chico.
-Nada, que es todo tan… -Se queda un rato callado, pensando en las palabras adecuadas, pero sin dejar de mirar a su novia. -No lo sé… -Se rinde. –Tú… Yo… Los dos juntos, por fin. En una playa tan bonita… Es que… Me quedo sin palabras, Selene, no sé definir cómo me siento en estos momentos. Es todo tan… perfecto… -Acaba diciendo, mirándola a los ojos.
A ella le da un vuelco el corazón. No le salen las palabras.
Felicidad.
-No tan perfecto como tú. –Le dice al oído.
Se miran a los ojos. Sus bocas están a escasos milímetros. Selene pone la mano en el pecho de su novio y siente los latidos de su corazón, cada vez más rápido. Él acaricia su cara, suavemente, con miedo a que se desvanezca.
-Te quiero. –Susurra Selene, casi sin voz.
Pueden sentir el aliento del otro en sus bocas, que cada vez están mas cerca.
Pero entonces, Diego escapa del abrazo de Selene.
-¿Qué pasa? –Pregunta ésta, confusa.
Diego no contesta. Se ha agachado y está jugando con la arena mojada de la playa.
Selene no entiende nada. ¡Se suponía que se iban a besar! ¿Se va a poner a hacer un castillo de arena justo en ese momento? ¿Es que él no quiere besarla?
Seguro. Tiene que ser eso. Él no la quiere. No le ha gustado cómo es en persona y no quiere nada con ella.
Pero, le acaba de decir esas cosas tan bonitas… Acaban de vivir un momento tan romántico…
Se siente fatal, como si le hubieran robado una parte de ella misma. Y el otro ahí, jugando con la arena como si fuese un crío.
-¿Es que no te gusto? –Consigue decir la chica, casi llorando.
Diego se levanta, sin que se le haya borrado la sonrisa de la cara. Y vuelve a abrazarla. Se miran a los ojos. Están en la posición de antes. Sus bocas más cerca que nunca.
-Nunca voy a dejar de quererte, ¿me oyes? Nunca. Puedes estar tranquila. Pase lo que pase. Siempre seremos tú y yo. –Le susurra Diego a su novia, como si fuese un secreto que no puede contar a nadie. –Y… ¿Cómo puedes pensar que no te gusto? Es lo más absurdo que he escuchado en mi vida. –Dice riendo.
Y la besa. Un beso, dulce, lento, suave, delicado. Romántico.
Como el momento que están viviendo.
Su primer beso. Perfecto.
Selene está feliz, de nuevo. Con él se siente protegida. Sabe que todo saldrá bien. Cree en él. Y lo abraza. Lo abraza con todas sus fuerzas.
Desea que el tiempo se pare en ese instante.
Y vuelven a besarse, esta vez con más intensidad, están más seguros. Se necesitan.
Justo entonces, llega una ola con más fuerza que intenta mojar a la pareja. Ellos salen corriendo para no mojarse y, sin parar de reír, se sientan en la arena, mirando cómo la ola borra lo que antes había dibujado Diego, un corazón grande con una D y una S dentro.
Y en ese momento... Suena el despertador en el cuarto de Selene.
Primera entrada en el blog :)
Y.. ¿Qué mejor para la primera entrada que un fragmentillo de la historia que estoy escribiendo? :)