La verdad es que no sé muy bien a dónde me llevará esto. No sé si alguien lo leerá o si será un espacio solo para mí. No lo sé. Pero, llevo tiempo queriendo tener un espacio para escribir, y por fin lo he conseguido.
Así que quien esté aquí... Que se prepare para leer mis comeduras de olla, las historias que escribo, mis pensamientos, letras de canciones que me gusten... O cualquier chorrada que se me ocurra :)
-No, lo estoy deseando ahora mismo, quiero estar en las nubes, y mira donde estoy.
+No crees que lo puedas conseguir, es por eso. Deséalo, deséalo con todas tus fuerzas y cree en ti. Esa es la única manera de llegar lejos, incluso hasta las nubes.
Hoy, último día del año, me encanta jugar a "eslaúltimavezenelañoque..." (vale, sí, es un juego inventado por mí y todabía no tiene nombre... falta de imaginación... xD). Me paso el día pensando en esto. Por ejemplo "Es la última vez en el año que leo un libro", "es la última vez en el año que me pongo las zapatillas de casa" o "es la última vez en el año que le doy a la letra P".
La verdad es que no sé muy bien por qué, pero hoy me apetece escribir.
Supongo que será porque es un día especial, el último del año y quiero despedirlo también por aquí. Lo he tenido un poco abandonado, pero bueno, uno de los propósitos para el año que viene será llevar esto un poco más al día y conseguir que lo lea más gente.
Bueno, conseguir que lo lea alguien... xD
Ha sido un año muy duro. Demasiado. He perdido a gente que quería. Que quiero. Que querré siempre. Echo tanto de menos ver sus caras cada día, ver sus risas, que me cuenten sus cosas... Y más un día como hoy, el último del año. Me acuerdo como el año pasado pasé la nochevieja con ellas. Fue una de las mejores fiestas de mi vida, y siempre la recordaré. Este año intentaremos que sea igual.
Una mirada puede conseguir cosas que un millón de palabras no pueden.
Cuando miras a una persona a los ojos y esa persona también te mira a ti… Algo se mueve dentro. En ese momento, lo eres todo para esa persona, sea tu novio, tu amiga, algún conocido o alguien a quien nunca antes habías visto y nunca volverás a ver.
Todo. Te mira, le miras.
Es un mundo de solo dos personas, aunque sea solo por una milésima de segundo. Aunque no vuelvas a cruzarte con él. Aunque no suelas hablar mucho con ella. Un momento lleno de sensaciones, ilusiones, sonrojos, sonrisas.
O quizás no.
Pero es un momento que no pasa indiferente.
Puede incluso ayudarte. Un mal día, tan solo una mirada, puede ayudarte a que te seintas importante, a verte guapa, a darte cuenta de que eres alguien en el mundo.
Tan solo una mirada.
Gracias chicodeojososcurosconmiradabonita. Me has alegrado el día. Espero volver a verte ;)
Todos tenemos canciones favoritas que crean la banda sonora de nuestras vidas.
Canciones que nos recuerdan a esa persona que tanto queremos. O que tanto quisimos. A personas que ya no están pero que siempre tendremos en nuestros corazones. Canciones que puede que nunca más podamos volver escuchar por temor a los malos recuerdos que nos traen. O a los buenos, que a veces es peor. Canciones que nos recuerdan a ciertos momentos de nuestras vidas en los que éramos realmente felices o lo pasamos realmente mal.
Canciones que nos recuerdan nuestra infancia, al estupendo verano de hace tres años, a amigos que ya no lo son, a sucesos catastróficos, a una fiesta de cumpleaños, a aquel viaje o al primer amor.
Canciones que con sólo escuchar dos notas se nos ponen los pelos de punta, canciones sin sentido, o que expresan absolutamente todo lo que sentimos en ciertos momentos. Canciones con las que nos entran unas tremendas ganas de llorar o con las que se nos mueve todo el cuerpo al ritmo de la música.
Canciones y más canciones. El ritmo, los instrumentos, la letra…
La música es una gran parte de nuestras vidas. Sin darnos cuenta, siempre hay canciones que nunca nos cansaremos de escuchar: Porque nos traen recuerdos, de épocas, o de días, o de personas, o de situaciones; Porque nos sentimos identificados con las letras y pensamos que están escritas solo para nosotros; Porque nos encanta la melodía y estaríamos bailándola toda la vida.
Por mil y una razones, hay canciones que nos llegan y que son importantísimas en nuestras vidas. Esas canciones que nos ayudan a seguir en los malos momentos y nos agrandan la sonrisa en los felices.
Sea como sea, sé que las canciones son algo imprescindible en mi vida. Y doy las gracias a la música por facilitarme el camino para llegar a ser quien soy hoy en día :)
-Irene… -Aitor no sabe cómo seguir, está nerviosísimo. No, lo siguiente. Están ahí, los dos solos, por fin. Él mirando al suelo, ella sin parar de mirar fijamente a los ojos azules que tiene enfrente. Tiene que decirle algo importante, imortantísimo para que se haya tomado tantas molestias en que estuvieran solos… -Irene… Creo que… -Está tan nervioso que no le salen las palabras.
Ella está que no puede más. Se le va a salir el corazón. No puede pararse quieta. Coge las manos de Aitor con las suyas, para intentar darle fuerzas, todo, sin parar de mirarlo directamente a esos ojos que la enamoran desde hace ya tiempo.
En ese momento, siente que el contacto con ella lo calma. Siente que llega el momento. ¿Qué será lo que le tiene que decir? Está tan nervioso… Le entran ganas de abrazarlo, de decirle que no tiene que preocuparse por si le molesta lo que va a decir, que ella nunca se enfadaría con él, que no podría aunque quisiera, porque lo quiere más que a nada en el mundo.
Aitor mira fijamente a Irene a los ojos. Y sonríe.
Qué perfecto es.
-Creo que me estoy enamorando de ti… -Dice por fin.
Enamorado de ella. Aitor. ¿Enserio?
No. No puede ser. Tiene que haber escuchado mal, eso es todo.
-¿Enamorándote de mí? –Consigue decir Irene, sin creérselo todavía. Es que no, no puede ser…
-Sí. –Dice él, muy seguro de sí mismo y de lo que siente. –Cuando estoy contigo siento cosas que no he sentido nunca con nadie. Es… No sé como podría explicarlo. –Aitor hace una pausa, intentando encontrar las palabras adecuadas. Irene siente que se le sale el corazón. De verdad. Se va a marear. Nunca había estado tan feliz como lo está en ese momento. Pero no puede hablar, está paralizada. –Son todo contradicciones. Cuando no te veo te echo de menos, me pregunto cómo estarás, con quién estarás… Pero cuando por fin te veo, me pongo de los nervios, no quiero ni acercarme, me da miedo estar a tu lado… No sé, será por miedo a perderte… No me entiendo a mí mismo. –Sonríe, tímidamente. –Supongo que eso es lo que entiendo por estar enamorado… -Al ver que Irene no dice nada, Aitor se pone un poco más nervioso… -¿Qué es para ti enamorarte?
La chica tarda unos minutos en contestar. Se lo piensa bien. Sabe lo que es estar enamorada. De hecho, lo está de él. Solo tiene que pensar en qué es lo que siente al pensar en él…
-No lo sé… Creo que es pensar en una persona y sentir que lo harías todo por él, no importa el qué. -Los dos se miran a los ojos, entendiéndose con las miradas. -Sentir que lo necesitas, querer que sea feliz. –Irene coge fuerzas y lo mira con más intensidad. –Y eso es justo lo que siento por ti, Aitor. Te quiero.
Vale, ya lo ha soltado. Las manos del chico sueltan las de ella, y la agarran por la cintura. Siente como se pone roja. Pero en ese momento eso es lo que menos le importa. En su mundo solo está Aitor. Aitor y su respuesta. Aitor y sus ojos. Aitor y su boca. Su pelo…
-Yo también, como nunca he querido. Y sí, creo que esa es una buena definición de estar enamorado… Yo siento que hasta podría volar con los pies en el suelo por ti. Lo haría todo, de verdad.
Los dos sonríen. Están felices. Y enamorados, muy enamorados. De verdad. Se acercan poco a poco, cómplices en esta nueva historia que acaba de comenzar. Y se besan. Un beso con el que los dos habían soñado.
Pero un beso mejor que en cualquiera de sus sueños. Perfecto.
Cuando escribo puedo crear mundos perfectos, personajes divertidos, historias nuevas… Puedo inventármelo todo y todo es como yo quiero que sea. Puedo tomar todas las decisiones, saber si las cosas que van a hacer los personajes tendrán buenas o malas consecuencias. Puedo saberlo todo sobre el pasado de todos, escribir el presente de cada uno de ellos y poder decidir el futuro milímetro a milímetro. Puedo saber quién es bueno y quién es malo, quién hace las cosas por aprovecharse y quién las hace porque verdaderamente las siente. Hacer que quién a mí me de la gana salga con quién a mi me de la gana. Crear. Sin sustos, todo lo decido yo.
Pero es un mundo que no existe, un mundo imaginario. Y menos mal, creo no es bueno saberlo todo.
En la realidad todo cambia. Sé algunas cosas sobre el pasado… Pero solo las cosas que tienen que ver conmigo y con mí entorno, no lo sé todo sobre todos. Escribo el presente y puedo hacer lo que me dé la gana… Sólo con mi presente, no con el de los demás. ¿Y el futuro? ¿Qué pasa con él? Puedo planear lo que va a pasar, puedo pensar en las consecuencias de mis actos. Pero nunca voy a saber a ciencia cierta lo que me depara el futuro.
Además, no soy la única que escribe esta historia, todos somos autores de este libro, la vida. Todos somos protagonistas de nuestras propias vidas y personajes secundarios en las vidas de los demás. Podemos ser los buenos en las historias de algunos y los malos en las historias de otros. Somos a la vez los que escribimos el cuento, en nuestras vidas, y los que lo leemos, viendo las vidas de los demás.
Esto no es tan sencillo como coger un bolígrafo y escribir. No podemos tachar el pasado ni predecir el futuro. Nunca se sabe lo que viene en el siguiente capítulo y eso puede dar miedo.
Puede que parezca más fácil inventarse un mundo nuevo donde seas quien decide todo lo que pasa y todo pase como tú quieras. Y claro que lo es, es mucho más fácil y mucho más cómodo.
Pero la vida es algo más que un libro. La vida es ilusión, miedo, felicidad, tristeza. La vida es soñar, creer, sentir, luchar por lo que se quiere. La vida es todo eso y mucho más, mezclado. En la vida no estamos atrapados en unas líneas de un cuaderno como los protagonistas de los cuentos que escribo, aquí nunca sabes lo que te espera, eso es lo bueno… Y también lo malo.
Tenemos que saber utilizar el poder que tenemos: Podemos escribir el presente, día a día, paso a paso, en las hojas que llenarán el libro de cada uno. Y eso tenemos que hacerlo lo mejor que podamos, aprovechando el momento, para que al final de nuestras vidas podamos leer el libro y nos sintamos orgullosos del trabajo que hemos hecho.
He ahí la diferencia. Mientras en los cuentos hay un solo autor y los protagonistas hacen todo lo que a éste le viene en gana, en la vida real nosotros somos lo que decidimos qué escribir en nuestros libros, somos los autores de nuestras vidas.